viernes, 21 de enero de 2011

Aung San Suu Kyi

  Conocida en su Birmania natal como "La Dama" y en el resto del mundo como "la Mandela" de Asia, esta mujer de 65 años nació en Rangún el 19 de junio de 1965. Su padre, Aung San, fue un héroe nacional que antes de morir asesinado, firmó el tratado de independencia por el que Birmania dejaba de ser colonia del Reino Unido.

   Ella estudió tres carreras en la Universidad de Oxford, trabajó en Naciones Unidas y fue profesora en India, pero regresó a Birmania con ocasión del Levantamiento del 8888 (8 de agosto del 88), que intentaba derrocar al régimen militar que llevaba instaurado en el país ya 26 años, desde el 62.  Formó parte del 2º Combate Pro-independencia Nacional, inspirado en el ejemplo pacífico de Ghandi y en el budismo, que le hacía considerar imprescindible la necesidad de diálogo y la compasión por los más humildes, e insistió en el intento de reconciliación de las etnias de su país, profundamente divididas.

  Este activismo le valió en 1989 el arresto domiciliario. Dirigió la Liga Nacional para la Democracia y ganó las elecciones en 1990 por mayoría aplastante, pero las autoridades militares no reconocieron jamás esta victoria, así que no pudo formar gobierno. Bajo un férreo control y sufriendo siempre privación de libertad, rechazó en múltiples ocasiones las "invitaciones" al exilio que le ofrecían las autoridades a cambio de su silencio y abandono de la causa, y prefirió siempre permanecer junto a su pueblo dando testimonio de su fe en la idea del bien y de la justicia.

  Tras recibir varios premios de prestigio internacional (Thorolf Rafto, Sajárov, Nobel de la Paz, Simón Bolívar, etc) por su defensa de los derechos humanos y de la libertad de pensamiento, a pesar de no poder acudir nunca a recogerlos, en 1995 los EEUU consiguieron su liberación, aunque fue por breve tiempo: cada fin de semana, Aung San Suu Kyi hablaba públicamente a una muchedumbre que acudía esperanzada a oír sus mensajes, y que tuvo que soportar por ello una brutal represión militar, la detención de numerosos líderes políticos y un bloqueo feroz alrededor de su domicilio.

  Debido a las multitudinarias manifestaciones de sus compatriotas para exigir la democracia en Birmania, ha vuelto a verse privada de libertad en sucesivas condenas, hasta el punto de haber pasado arrestada 15 de los últimos 21 años, bien en prisión, bien bajo arresto domiciliario. 

  La junta de gobierno de este país sigue intentando que acepte el exilio como única solución para sacársela de encima de una vez, ejerciendo una brutal táctica de acoso psicológico basado incluso en asuntos familiares, como cuando no le permitieron ver a su marido antes de que él muriera de cáncer en el 99, o cuando al mes siguiente sólo le permitieron encontrarse durante unas horas con su hijo en el aeropuerto, ya que a éste no se le permitía entrar en el país, así como un largo etcétera de situaciones lamentables y difícilmente soportables.

  Tras tantos años cumpliendo injustas condenas, Aung San Suu Kyi fue finalmente liberada el pasado 13 de noviembre de 2010.

  Se estima que en las cárceles de Birmania quedan aún más de 1000 presos de conciencia.

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