jueves, 18 de julio de 2024

 Debe de estar amaneciendo.

 Unos rayos tenues de sol se filtran por el mismo sitio en el que antes colgaban los visillos del dormitorio. Se oyen en la calle algunas voces, alguna sirena lejana. Deben de ser las 6 o las 7 de la mañana, calculo, pero claro, no puedo comprobarlo. 23397.

  Es raro no tener sueño a esta hora, ni querer estirarme bajo las sábanas para sacudir cualquier resto de pereza. No sé si he dormido mucho o he dormido poco, pero no tengo sueño. Tampoco siento dolor ya, menos mal. Es muy liberador no sentirlo. Ni en el hombro ni en los tobillos ni en el ojo. Fue un rato horrible, el dolor en el hombro era lacerante y el del ojo no se parecía a ningún otro dolor que hubiera sentido antes. Pero ya pasó, ya no duele. Y la herida grande debe de estar curando bien porque ya no escuece ni sangra. Ya no la siento húmeda por la hemorragia. Qué bien, qué alivio. Con lo mal que han cicatrizado siempre mis heridas, desde crío, es una suerte que ésta se haya cerrado tan rápido. Aquella pedrada de Nayib cuando teníamos 11 años me pudo dejar en el sitio, me libré por centímetros, seguí vivo, pero casi me acaba matando la curación. Semanas y semanas de infección recurrente, fiebres, sangrado y pus casi constante... El pobre Nayib venía a verme a casa cada tarde, y la congoja, la culpa, la preocupación y las lágrimas no le cabían en sus ojos -tan grandes, tan negros-  cada vez que entendía que esa tarde tampoco podríamos jugar juntos, que yo no podía salir a la calle a lanzar más piedras, teniendo aquella herida en la cabeza, por mucho que la causa valiera la pena. Nayib. Qué habrá sido de él esta vez. Hace muchas semanas que no le veo, ni a él ni a su mujer ni a sus hijos. Cualquiera sabe,  a estas alturas. Ojalá estén bien los cinco. Inshallah.


Oigo voces cerca. Gritos. Órdenes desordenadas. Caos.  No sé si oigo el llanto desgarrado de alguna mujer cerca o es imaginación mía. Es casi como un sonido de fondo desde hace algunos meses, como el de los niños cuando se enrabietan y lloran porque no entienden por qué. Por qué todo.

Los niños. 

Los niños aquí lloran por tanto, y ríen con tan poco...

Ayer volví a ver a mi vecina en la calle, la que se quedó huérfana de madre y viuda el mismo día, a las pocas semanas de empezar todo esto. Caminaba con sus dos hijas pequeñas de la mano. Ellas parloteaban alegres. No entendía lo que se decían entre ellas, pero las oía reír, ahora saltando, ahora caminando, a ambos lados de su madre, que sonreía  con esa sonrisa velada de quien sonríe en la cara pero llora en el corazón. Ellas fueron las últimas tres personas conocidas que vi antes de que se apagara todo. 


 No tengo sueño aunque es tan temprano. No siento dolor a pesar de todas las heridas. No siento pena, a pesar de toda la tragedia que me rodea desde hace meses. Ya soy libre, ya no estoy. 23397.

Es mi nuevo número de identidad. No tengo nombre ni apellidos ya. Soy el número 23397.

¿Cuántos más tendremos que morir antes de que el mundo desarrollado y civilizado haga algo para detener esta suma? Ya no duelen las heridas, ya no puedo gritar, ni llorar, ni sentir miedo, ni rabia, pero quiero que me saquen de aquí. Ojalá me encuentren pronto entre todos estos escombros y ojalá no haya muchos números más en esta lista negra.

 Inshallah.


martes, 20 de septiembre de 2011

Fiori di zucca

    Era noviembre de 2009.

    Antonio y Duna consiguieron convencernos (sin mucho esfuerzo, la verdad) algunos meses antes, en verano, para ir con ellos a Roma.  Habían conseguido unos vuelos a un precio muy interesante (y con un nivel de confort próximo a 0, por lo tanto) y un Bed&Breakfast con buena pinta y muy bien situado, en Via Nazionale, cerca de Termini. A ver, no era exactamente una escapada de alto standing, pero lo mejor no era el presupuesto limitado, sino hacerla con Duna y Anto, nuestros "niños"...  Una escapada con ellos siempre es una apuesta segura... Su viaje duraba unos cinco días, pero nosotros sólo disponíamos de tres: viernes, sábado y domingo. Nos decidimos a encontrar los vuelos y otra habitación en su B&B. Lo conseguimos y hala, a esperar con impaciencia casi cuatro meses a la fecha de salida.

  Lo único que tiene de bueno el paso inexorable del tiempo es precisamente eso: que no deja de pasar... De modo que, aunque parecía imposible, llegó el 20 de noviembre y Daniel y yo volamos a Roma, donde nos esperaban los "sorellos", que habían llegado allí un par de días antes. Era la primera vez para ellos tres, yo había estado allí en Roma en varias vidas anteriores, y en septiembre de un año antes, en 2008. Volver a Roma siempre es una fiesta para mí; seguro que para cualquier persona cabal también lo es, pero lo que resultó aún mejor fue hacerlo con Dunita y Antonio, y sobre todo con Daniel (que no consiguió en ningún momento del viaje sacudirse de encima el "fantasma" de su reciente despido, un mes atrás...).
  Disfrutamos como niños, es la verdad... Guardamos un montón de fotos y otro montón de momentos inolvidables...
  Uno de ellos, sin duda, fue la cena en Ivo a Trastevere, un restaurante famosísimo en este distrito encantador, con precios populares y mesas apeguñadas, camarer@s hiperactivos y exceso de público. Recuerdo que pedimos en los entrantes varias especialidades típicas romanas que nunca habíamos probado... Todas riquísimas y algunas, además, un poquito pesadas, demasiado contundentes.... Pero hubo un bocado extraordinario que nos enamoró a los cuatro de inmediato:  las flores de calabacín fritas (fiori di zucca o zucchini fritti), que fueron lo mejor de toda la cena, al menos para mí.  ¡Menudo descubrimiento!, nunca antes en mi vida había oído hablar sobre este manjar, y juro por la indecencia política y moral de Berlusconi, que no dejaré de probarlo siempre que tenga la ocasión, ya sea porque aparezcan en la carta de algún restarante, ya sea porque encuentre estas maravillas de la huerta en el puesto de algún mercado.
  ¡¡Fiori di zucca por siempre!!
INGREDIENTES:
    -Flores de calabacín para todos los afortunados que las vayan a comer: unas tres o cuatro por afortunado...... o unas seis o siete...
    -Tantos bastoncitos de mozzarella como flores
    -Tantas mitades de anchoa como bastoncitos de queso
    -Un huevo
    -Cerveza fría (una para la masa de rebozado y otra para quien la prepara, así las flores quedan más esponjosas)
    -Harina, unos 100-125 gr
    -Aceite de oliva abundante, para freír. Hay quien recomienda el de cacahuete, pero no sé explicar por qué ni dónde comprarlo, ni a qué precio...

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ELABORACIÓN O CAMINO CORTO  HASTA EL CIELO:

    Una vez compradas las flores  (tarea que ya te adelanto que no es ni fácil ni barata), desembálalas, contémplalas, deléitate con su belleza sencilla y frágil, y comprueba si has tenido la suerte de que te hayan tocado con mini-calabacín incorporado en el tallo: también se come!!

   Asegúrate de que tienes un rato sin prisas ni estress para prepararlas, estas pocholadas son extremadamente delicadas, se rompen con mucha facilidad. Da igual si las que has comprado tú son machos o hembras: se comen por igual. Deben de ser el único ser vivo comestible cuyo ejemplar femenino no supera con creces a su equivalente masculino... Ábrelas con toda la delicadeza que seas capaz de poner; imagina que tienes en tus manos un recién nacido (salvando todas las diferencias, claro...que nadie se me ofenda...).  Dependiendo de su género, encontrarás en su interior estambres o pistilo. Da igual, encuentres lo que encuentres, retíralo con cuidado de no romper nada...

  Una vez amputados los órganos sexuales, las pasamos por el chorro de agua fría con más cuidado aún del que habíamos tenido hasta ahora, y después de lavarlas, las secamos con un papel de cocina o algo así.  Separamos bien lo gigantescos pétalos que forman un saquito e introducimos en él un bastocito de mozzarella y una anchoa (media en realidad). Cerramos de nuevo la flor e intentamos enrollar los extremos de los pétalos para que no se salga el relleno.

  Por otra parte, en un bol mezclamos el huevo, la harina y una cantidad apropiada de cerveza. Mezclamos bien y añadimos cerveza o harina, según nos vaya haciendo falta una de las dos para lograr un puré cremoso y denso, pero no sólido. Ha de tener una consistencia liquida, pero que permita apoyar las flores y éstas no se hundan, se queden en la superficie.

  Vamos sumergiendo en la mezcla cada trofeo, y de ahí las pasamos al aceite bien caliente para quese doren, las sacamos a un plato cubierto con papel absorbente, espolvoreamos con sal y............
.................. lloramos de puro placer!!!

domingo, 18 de septiembre de 2011

Cuaderno de Viaje. La Toscana, julio 2011

 -- 9 de Julio--

   Finalmente, y después de pasar dos intensos días en Roma, salimos a media mañana hacia Termini, donde recogemos el coche de alquiler que nos llevará a nuestro destino:  una casa rural en el corazón de la Toscana. Nos separan de Roma poco más de 200 km por una autovía aburrida, la Autostrada A2, que no le hace justicia al paisaje de este hermoso país, como ocurre con casi todas las autopistas...

   13:00 horas

   Roma bien vale una misa...  Todos los dioses del Olimpo saben que la adoro y que la llevo clavada en el corazón desde la primera vez que la visité... No sólo no me canso de volver, sino que periódicamente necesito volver... Roma es única e imprescindible...
  Pero el sábado 9 parece que Roma sobra, quiero salir de allí de una vez...No me había pasado nunca, parece que le estoy siendo infiel con esta impaciencia por querer irme de su lado.....Es un sentimiento raro, como el de querer de vez en cuando separarte de la gente a la que amas, esa culpabilidad que viene directamente del placer que provoca distanciarte un poco de tu realidad: es como coger un día  libre en el trabajo por asuntos propios sin tener asuntos propios que solucionar, o hacer una escapada romántica con tu pareja y sin los niños, o como salir de cena+copitas+juerga con amigas y sin marido...  Amo Roma, y llevar a Sergio y a Álex a conocerla por fín, ha sido una experiencia sensacional, contra todo pronóstico....verles "caer a sus pies", rendirse a su belleza y grandiosidad me ha llenado de satisfacción, pero hoy, sábado 9 de julio de 2011, estoy impaciente por dejarla atrás, aunque sea sólo por una semana....Toscana nos espera.....En un par de horas de coche estaremos de nuevo en el paraíso..........  Toscana es el paraíso, según las reglas mediterráneas de la buena vida.

  16:30 horas

  Bueno, no han sido exactamente dos horas.....Paco, el señor que nos hablaba desde el TomTom, se empeñó en no seguir correctamente las coordenadas que le habíamos consignado, así que pasamos de largo "unos cuantos kilómetros" el desvío de Castelnuovo Berardenga, a pesar de que en la carretera lo indicaba perfectamente, y es que, por algún exótico motivo, todos sabemos que el conductor que se deja guiar por un GPS, pierde transitoriamente su capacidad para leer los paneles oficiales de las carreteras, ya que le debe obediencia sumisa a su sistema de navegación, aunque vea que el artefacto está a punto de hacerle cruzar las Cataratas Victoria con un Fiat 500 por la zona con mayor desnivel....
  Finalmente, tras un par de llamadas a nuestros anfitriones, que hablaban aún menos inglés que nosotros italiano, Paco y Daniel convinieron dar la vuelta, volver sobre nuestros pasos y llegar por fín a la Tenuta San Arceno, una gigantesca hacienda de viñedos, bosques y olivares dividida en poderes, casales, antiguas casas de labranza , etc perdidos en medio del paraíso mediterráneo...En pleno corazón del Chianti, el podere San Donato y dentro de él, Colonica Gina, nos esperaban....
  Llegamos envueltos en una espesa nube de polvo blanco a esta preciosa casa de gruesos muros de piedra. Apenas podemos creer lo que ven nuestros ojos: el inmenso y cuidadísimo jardín, el huerto, la piscina, la finca, la casa por fuera, la casa por dentro, los muebles, los complementos, la casa está llena de vida, no sólo no es impersonal como las casas de vacaciones, sino que parece que la hubieran personalizado a nuestro gusto...Los baños, las camas, la cocina..........por Dios, la cocina!!!!!  No puedo escribir sobre esto sin que se me llenen los ojos de lágrimas..... ¡¡¡¡ La realidad superaba con creces las expectativas!!!!  Todo era tan bello, tan a nuestro gusto que costaba creerlo...
   En cuanto nos instalamos en nuestras preciosas habitaciones, bajé al diario de viaje y escribí:
   "...LA CASA ES COMO PARA QUEDARSE Y ESPERAR EN ELLA TRANQUILAMENTE HASTA EL FINAL DE MIS DÍAS..."
  Fuímos hasta Siena a hacer una compra de abastecimiento que nos hizo creer definitivamente que estábamos en casa, Daniel y yo preparamos para cenar una pasta fresca inolvidable,  mientras bebíamos una botella de tinto de Montepulciano y picábamos unos taquitos de queso y colines, y la cenamos bajo una pérgola cuajada de glicinias en flor....... La magia acababa de empezar.....

---10 de julio---
  La primera excursión va a ser hasta Arezzo. El año pasado nos quedamos sin tiempo para visitarlo y teníamos ganitas...Sergio también es gran admirador de "La vida es bella", y ha sido divertido visitar la ciudad en la que se rodaron los exteriores de esta conmovedora cinta... Sin embargo, a mí me ha sabido a poco, no sé....esperaba encontrarme a la vuelta de cualquier esquina a Roberto Begnini y a su amada, e invitarles a un capuccino, o dos, y confesarle nuestra admiración por su trabajo...
   La gran sorpresa fue, sin embargo, la Iglesia de San Francesco, preciosa por sencilla y por la decoración de sus paredes: los famosos frescos de Piero della Francesca sobre la vida de San Francisco son realmente espectaculares...
  El casco antiguo de la ciudad nos gustó mucho,  la plaza es divina-divina, dimos un breve paseo hasta la zona más alta y volvimos hasta el coche para dirigirnos a Cortona.  Seguimos viajando hacia el este de Toscana y llegamos enseguida a esta preciosa ciudad desparramada por la ladera de una montaña, y cuyas calles empinadísimas nos vinieron al pelo para quemar 200.000 calorías extras que nos habían suministrado muy amablemente en Il Cacciatore.

  Volvimos a media tarde a nuestro pedacito de cielo en la tierra, chapoteamos un rato en la preciosa piscina del precioso jardín y mientras mis tres chicos juegan al sol del atardecer, yo me escabullo a mi "laboratorio", me sirvo una copa de vino y  mientras la bebo y canto todo el rato, elaboro una preciosa y gigantesca tortilla española con patatas, cebollas, huevos y aceite italianos.  La reparto en cuatro magníficos bocatas, nos duchamos, nos ponemos guapos y nos vamos a comérnoslos a Il Campo de Siena. Plantamos nuestros traseros en los ladrillos de esta hermosa plaza, y damos cuenta del picnic casi antes de empezarlo... ¡Lo que comen estos hombres, madre mía! ...Necesitamos rellenar huecos con un delicioso helado.

  Siena nos vuelve a encantar... Tan medieval, tan evocadoramente iluminada, tan aparentemente tranquila, pero tan canalla.... La noche en Siena debe de ser fascinante, se adivina.... El día en Siena lo es, desde luego.  Fantástica ciudad para vivir y morir...Y para comer y beber... Y para ir de compras, mmmmmm...suculentas compras en Siena....

 ---11 de julio---

  07:30 horas

  Hoy no he podido resistir la tentación de saltar de la cama mientras amanecía.
  Las colinas envueltas aún en brumas cortan la respiración...Por todas partes en Toscana se venden postales preciosas como la que estoy viendo desde la ventana de mi dormitorio...  A lo lejos, el sol de la mañana calienta poco a poco este aire que resulta demasiado fresco para el mes de julio, y despega del suelo las nubes que quedan aún dormidas.  Son ellas las que forman los bancos de niebla que le dan a estos amaneceres un aspecto de cuadro renacentista, de paisaje pintado al óleo y difuminado hasta el límite, hasta conseguir hacernos creer que una inmensa bola de algodón en suaves colores pastel se ha posado sobre estas colinas.... Todo es tan bello que parece una fotografía trucada...

  Tomo un café mientras todos duermen arriba... Consulto mi correo electrónico. En la bandeja de recibidos esperan todos los mensajes con sugerencias sobre excursiones, restaurantes, etc que nos envía John Fewings, un recién estrenado amigo, cliente de 69Pétalos, al que conocí hace pocos días por error en el perfil de Facebook de Juan Anillo.  Es amabilísimo con nosotros y cada día, varias veces me envía ideas sobre visitas que no deberíamos dejar de hacer. Un guía turístico en la distancia que ha puesto a nuestra disposición incluso su número de teléfono por si necesitamos cualquier tipo de ayuda en Italia... Un tipo sensacional, por lo que parece... Es italiano de nacimiento, con educación y pasaporte ingleses, y español por anhelo, y tiene aquí muchos amigos y familiares, pero además trabajó muchas veces en la Toscana y conoce multitud de sitios altamente recomendables cuyos links nos envía a cada momento...

   Pertrechada con cámara de fotos y tijeras de podar, salgo al jardín para recolectar un pequeño bouquet de flores y obsequiárselo a Daniel  adornando la mesa en el desayuno de nuestro 21º aniversario.
  La intención era cortar taaaantas flores que me viera obligada a repartirlas en varios jarrones, pero apenas pude conseguir unas varas de lavanda, otras bonitas flores moradas y escasas, cuyo nombre desconozco, cinco o seis rosas y un poco de romero para rellenar de verde el exíguo ramo y hacer que parezca un poco más grande:   había tantas abejas trabajando en el jardín a esta hora de la mañana, que daba vergüenza (y sobre todo, miedito) ponerse a cortar las flores con las que ellas preparan su miel, ese maravilloso elixir de la naturaleza que nos regalan gracias a tantas horas de trabajo de flor en flor...  No hay ningún circuito de motos cerca de aquí, así que ese zumbido ensordecedor es el que producen ellas, todas esas abejas trabajando sin descanso en mi jardín toscano esta preciosa mañana.
  Tras el desayuno, y con mi recién regalado Omega Constellation colocado para siempre en mi muñeca izquierda, partimos en dirección a Florencia y Pisa.

  23:50 horas

  Hemos pasado un día de calor INFERNAL visitando los Jardines Bóboli, el Ponte Vecchio, el Palacio Vecchio, la Loggia, il Duomo (!!!!!!!!!!!!!!) , el Baptisterio, la réplica del David de Miguel Ángel, Perseo con la cabeza de Medusa recién rebanada....  Magnífica Florencia.  Hay que volver, es una vergüenza inconfesable haber venido a esta ciudad dos veces y pasar en ella sólo unas pocas horas cada vez... Hay que volver y vivirla unos cuantos días...
  Por la tarde llegamos a Pisa, no queríamos perdernos la cara de Sergio y Álex al ver por primera vez la Torre Inclinada...En la inmensa pradera alrededor de ella, la Catedral y el Baptisterio, nos comemos unos bocatas "grillados" y descansamos con el resto de hordas de turistas de todo el mundo... Italia es una auténtica Babel en cada esquina...
  Llegamos a casa muertos de calor y de cansancio, devoramos una gigantesca ración de gambas a la plancha y una ensalada, y decidimos enseñar a Álex a jugar al mus; él estaba encantado, parecía el protagonista de una ceremonia de iniciación al mundo adulto... Tomamos con Sergio unos combinados de ron añejo y coca-cola, y nos acostamos muy tarde, como hace 21 años......

  ---12 de julio---

  14:30 horas

  Hoy hemos decidido pasar la mañana en esta preciosa casa y su piscina, tomar el sol con vistas a San Gusmè y poco más... Después hemos saboreado unos deliciosos pappardelline con panceta y trufa. En este laboratorio me pasaría las horas cocinando, en serio...
  Ahora sólo son las dos y media y ya estamos tomando un expresso para cortar de raíz las ganas de siesta, y nos disponemos a ponernos en marcha para otra de nuestras chianti-rutas...

  00:30

  Esta tarde hicimos un trío de ases: Monteriggioni, San Gimignano y Volterra.
  En el primero de ellos, el sofocante calor no pudo con nosotros, y tuvimos el coraje de dar un buen paseo por la muralla que rodea el minúsculo pueblo, audioguía incluída. Hemos pasado un rato especialmente divertido visitando el Museo de la Armadura, en el que nos hemos hecho fotos probándonos cotas de malla, yelmos, armaduras, guantes de metal, ballestas, corazas, escudos, espadas.....Muchas risas...

  De San Gimignano, ¿qué se puede decir? Si hay un pueblo realmente encantador en Toscana es sin duda alguna, éste... Durante las luchas encarnizadas que se sucedieron siglos atrás, llegaron a edificarse 84 torres pertenecientes a las familias en disputa. Hoy, la silueta de esta localidad es inconfundible desde kilómetros de distancia: quedan en pie 14 de aquellas torres medievales, lo que le vale a San Gimignano el sobrenombre de "el Manhattan de la Toscana"...
  En la parte más alta del pueblo volvimos a ver a un personaje súper-peculiar: un actor ataviado con ropajes renacentistas declamando de memoria "La divina comedia", de Dante... En italiano, por supuesto... Unos metros por delante de él, y a la vista de quien quisiera cotejar su discurso con el original, había un atril con un precioso ejemplar de la obra literaria... Ponía los pelos de punta oírle recitar sin parar estos versos en este idioma que es música para mis oídos... Horas y horas declamando sin parar a cambio de unos pocos euros...

  De allí a Volterra... Daniel es incansable al volante...no hay distancia que se le resista, aun tratándose de distancias que discurren en carreteras comarcales, llenas de curvas y conductores italianos... No hay problema con esto: Daniel se mimetiza con ellos enseguida...adelanta en línea contínua(todo el mundo lo hace allí), traza las curvas como si fuera por raíles y además lo hace con una alegría que consigue contagiarnos... Kilómetros y kilómetros de diversión en las carreteras toscanas...
  Pero a pesar de su velocidad media, bastante alta teniendo en cuenta todos estos handicaps, no conseguimos llegar a Volterra antes de anochecer... Aparcamos extramuros y llegamos paseando hasta la plaza (siempre son plazas maravillosas y esta no puede ser menos) en la que Daniel y yo cenamos el verano pasado la mejor pizza que habíamos comido en esta vida y en todas las anteriores reencarnaciones: pizza con panceta y porcini (los boletus edulis en Toscana). Es indescriptible:  un bocado de esta fina galleta de pan con una cantidad formidable de queso fundido y los trozos de porcini apenas horneados, prácticamente crudos, es el cámino más corto y rápido hasta el cielo... En serio, saborear  esta pizza la primera vez fue una experiencia casi mística. No sé si existe el orgasmo gastronómico, pero sin duda, esto lo fue aquella vez, esta segunda, y lo seguirá siendo el resto de las ocasiones en que volvamos allí, por secula seculorum...
  Helado italiano también divino de vuelta al coche...

  ---13 de julio---

  09:30 horas

  ¡¡¡Por fín toca ya recorrer la mitad-sur!!!
  Decenas de mensajes de John Fewings que incluyen links de sitios maravillosos, como La Moscadella, Santa Anna in Camprena, Monticchiello, la Macelleria del Corso... Es apabullante, me deja perpleja... Querríamos tener su dirección postal para enviarle algún detalle de agradecimiento...
 
  23:30 horas

  El primer destino fue Montalcino. Alcanzamos el centro del pueblo subiendo por una carretera flanqueada por viñedos infinitos de uva Sangiovese, una de las variedades más cotizadas en todo el mundo, y culpable en solitario de todos los atributos del famoso Brunello di Montalcino, un vino tinto italiano que todo el mundo debería probar antes de morir, no vaya a ser cierto que en el cielo no hace falta comer ni beber nada, ¡qué angustia, por Dios!
  Para evitar este riesgo, nos apresuramos a pasar por la tienda de la Tenuta Giusti, donde hacemos acopio de algunos caldos que nos resucitarán cuando estemos en Madrid a punto de morir de nostalgia...
  Visitamos su fortaleza por dentro.  En el patio de armas de este castillo, que ahora sirve de recinto de ocio en las fiestas locales (Festival Jazz&Wine), luce presuntuosa una carpa blanca que ostenta el apellido B A N F I en grandes letras,  la más famosa de las bodegas de Montalcino, que seguramente debe de sponsorizar hasta las guarderías de la zona...

  Cerca de allí, uno de mis  enclaves favoritos, por el recogimiento del edificio y por la exhuberancia del paisaje que lo rodea: la Abadia de Sant'Antimo...Precioso templo románico y preciosos alrededores...

  Desde allí, kilómetros y kilómetros de curvas bajo la supervisión constante del Monte Amiata : San Quirico d'Orcia, Castiglione, La Rocca y Bagno Vignoni. Esta localidad tiene una piscina natural de agua caliente, una terma, de unos 15x20m o quizá más en la mismísima plaza del pueblo. El hotel Posta Marcucci tiene acceso privado a una piscina que se alimenta de estas aguas sulfatadas, pero la extraordinaria camarera inglesa de La Parata, además de aceptarnos en su restaurante a pesar de la hora tardía, nos explicó cómo llegar a la piscina natural de uso público, mucho más auténtica que la del hotel, y además, gratuita. Su marido, el chef  de cocina, nos preparó una comida realmente deliciosa que devoramos en una terraza sombreada llena de plantas y flores...
  El calor siguió siendo insoportable, pero aún así decidimos bajar a las termas, ponernos los bañadores y darnos un baño en un pequeño estanque de aguas blancuzcas y calientes, con un lecho de cieno que era como pisar en harina mojada, puaaaajjjjj.... La primera impresión fue asquerosa, pero enseguida resultó un baño placentero y diferente que nos dejó la piel suaaaave... Suave y ligeramente perfumada con huevos podridos. El azufre es lo que tiene...

   Desde Bagno Vignoni nos encaminamos a Pienza-mon-amour, donde también tenía unas ganas horribles de volver... ¡Qué ciudad tan cuca, tan pequeñita, tan linda, tan encantadora!  Un auténtico ejemplo de ciudad renacentista... En una de sus preciosas tiendas no me resisto a comprar un buen pedazo de queso pecorino y un preparado para cocinar sopa ribollita, y en un supermercado encuentro, sin buscarlo, un verdadero tesoro: ¡¡¡dos bandejitas de flores de calabacín!!!   Hummmmm, se avecina banquete al llegar a casa: necesitaré unas anchoas y un poco de mozzarella y podremos disfrutar de estas preciosidades envueltas en una ligera masa de harina y cerveza, y fritas en aceite de oliva bien caliente... Que levante la mano quien no las haya probado...

   ---14 de julio---

  Siempre recuerdo el 14 de julio a Justo, el hermano mayor de Angélica, que nos dejó un día como este hace ya muchos años...

  Hoy toca Siena a fondo: Ticket Pass para visitar los cinco lugares del Duomo: Catedral, Baptisterio, Cripta, Museo Catedralicio y Panorama. Sólo nos da tiempo a ver el interior de la catedral, que es, sin temor a equivocarme, uno de los lugares más bellos que han visto mis ojos, junto con la Mezquita Azul de Estambul y Santa María sopra Minerva en Roma... El duomo de Siena es delirante, no se parece en nada a ningún templo que yo haya visto jamás... Siempre digo en tono de broma: "el interior de la Catedral de Siena es tan......... Armani!!!!" Las bandas horizontales de mármol blanco y negro recorriendo muros y pilares, el púlpito maravilloso e increíble,  los suelos, por Dios santo, y para rematar la visita...la Biblioteca Piccolomini, no se puede explicar, hay que verla...  De verdad que el interior de esta catedral es lo más de lo más... Siena es para mí la perla de Toscana, sí, con el permiso de Florencia ( o sin él)...

  Hoy comemos en casa; dejamos preparada una zuppa ribollita con pollo, y tras la siesta, subimos directamente al cielo, pasando por Monticchiello.  Hemos encontrado sin esperarlo, la quintaesencia del paisaje toscano: la archiconocida foto de una carretera zigzagueante bordeada de cipreses que asciende por una colina, estaba aquí!!!!  Y para colmo de buena suerte, tenemos la luz del atardecer para hacer las fotos más bonitas de todo el viaje... La belleza del paisaje es sobrecogedora, no tengo palabras, lo siento... Pura magia en Monticchiello y en la parada que hicimos hace unos kilómetros en mitad de un campo de trigo, donde mis tres hombres pasaron un rato de risas arrastrando una de esas balas cilíndricas de paja que salpican aquí y allá los sembrados por toda la región... Menos mal que hicimos caso a John, nuestro guía de lujo, y vinimos hasta aquí...... La pena es el mal sabor de boca que nos deja encontrar la Osteria La Porta cerrada... así que decidimos volver hasta Siena y cenar en un restaurante al que le teníamos echado el ojo desde hace días: Fonte Giusta. Gran cena, gran digestión. Todo riquísimo-riquísimo.

  Pero antes de regresar del sur, decidimos seguir la que parecía la mejor de las recomendaciones del guía italo-inglés: insistió tropecientas mil veces en que visitáramos La Moscadella, de modo que como seguramente no íbamos a volver a pasar por esta zona, decidimos acercarnos, a pesar de que faltaban aúnun par de horas para el tiempo de la cena...Bueno, aunque no podamos cenar, acerquémonos a echar un vistazo....
 ¡Por Dios, La Moscadella!!!!!!!!! Sólo pudimos tomar unos capuccinos en este jardín estratosférico, pero nos quedamos con las ganas de quedarnos a vivir en este alojamiento por unos dos o tres años, ¡qué locura de sitio!  Una piscina con bar mojado y sin una sola persona... Daban ganas de quitarse la ropa y darse un baño nudista, jajajaja...
  Pero lo mejor del sitio fue el momento de la despedida: entré al restaurante a pagar la cuenta de los tres capuccinos que habíamos tomado, y mientras esperaba el cambio, echaba una ojeadaa una foto aérea de los viñedos Banfi.  A la camarera le llamó la atención que yo tuviera tanto interés en la foto, e intercambió conmigo un par de impresiones sobre Banfi, sus vinos, otros vinos de la zona, de dónde sois?, estáis aquí de vacaciones?, blablabla...Me dio el cambio, nos despedimos, y cuando me disponía a salir de nuevo al jardín para marcharnos, me llamó en voz alta: "Spagnola!! Scusi, scusi!!", venía a paso rápido hacia mí con una botella de vino en la mano, cuando me alcanzó, me dijo algo así como: "Prendi, non e un Banfi, ma e anche ottimo...Prendi, e tuo, un Rosso di Montepulciano...e un regalo per te, spagnola, spero che ti piace molto...", yo no sé italiano (todavía....cuando lleve seis años viviendo allí, ya veremos...), pero creo recordar que sus palabras fueron algo así... Yo me quedé perpleja, no daba crédito...me deshice en agradecimientos y salí de este maravilloso sitio convencida de que volveré allí más de dos o tres veces...

   ---15 de julio---

  Por la mañana visitamos el resto del Duomo: el museo, la cripta, el baptisterio de San Juan y la terraza panorámica sobre toda la ciudad, desde lo alto de la fachada de lo que iba a ser la ampliación de la catedral, que finalmente quedó en boceto. Yo no subí.... Chica, habiendo tienda de regalos dentro de la catedral,.....Subid, subid vosotros, y haced buenas fotos de esta joyita de ciudad de ladrillo...

  Hoy comemos en casa también. En este laboratorio se cocinan auténticos manjares casi sin darte cuenta, es fabuloso... En Montalcino habíamos comprado una pasta al brunello y decidimos prepararla hoy; seguramente sea lo último que cocine en esta casa que más que casa ha sido un templo de los placeres terrenales: la gula, la pereza, la lujuria, el buen rollo... No hay matices ni discusión posibles: han sido las mejores vacaciones en familia de toda nuestra vida... Probablemente, las últimas... Sergio enseguida empezará a hcerlas con su novia, sus amigos, según el curso natural de la vida.. Así que, Daniel y yo decidimos en privado que nos alegramos infinito de haberlas diseñado así y aquí, y rezamos para que a nuestros dos hijos también les hayan parecido magníficas, y las recuerden toda la vida...

  Con un ataque de tristeza por la partida, que ya es inminente, decidimos ,sin embargo, salir a hacer nuestra última excursión, en lugar de quedarnos a hacer el equipaje de regreso entre lágrimas y mal humor... Nos hemos convertido en auténticos bon-vivants...

   ---16 de julio---

  09:00 horas

  Según lo acordado, Maurizio Gigli, nuestro anfitrión llega puntual a recoger las llaves de la casa y devolvernos la fianza... Quedamos en mantener el contacto vía e-mail, porque seguramente queramos volver a su pedazo de paraíso, y nos podríamos ahorrar sin intermediarios el porcentaje que se queda la agencia inmobiliaria.  Muy bien, con esa esperanza de regreso nos vamos un poco menos cabizbajos...

  A la tristeza infinita por la despedida, hemos tenido que añadir un desagradable episodio con la cartera de Daniel, que nos obligó a retroceder 90km ya recorridos y solucionar el problema en la comisaría central de los Carabinieri, en Siena. Finalmente, se solucionó todo, y Daniel, que había estado descompuesto por lo que podía haber sido un desastre total , consiguió recomponerse, y aunque tuvimos que renunciar a visitar Asís de camino hacia Roma, fue providencial que este marido mío insistiera en volver a llegar hasta Monticchiello y comer en La Porta.

  Incluso con un imperdonable error del personal de cocina, la comida en este sitio fue absolutamente CELESTIAL. En la terraza bajo pérgola, con toooooodo el Vall d'Orcia ante nuestros ojos y la silueta de Pienza allí a lo lejos, devoramos unos platos excelsos: la ensalada tibia de conejo, los pici fatto a mano, el rissotto de hongos y trufas...todo-todo-todo resultó un éxito que sacudió de un plumazo todo el mal rollo acumulado durante la mañana... Gracias, Daniel...eres el mejor compañero de viaje que conozco, y estoy segura de que aún tienes agujetas de tanto conducir...

  18:00 horas

  Una vez devuelto el coche de alquiler, partimos hacia el aeropuerto, e iniciamos de inmediato la cuenta atrás para volver cuanto antes al paraíso...ya falta algo menos de un año....

miércoles, 9 de marzo de 2011

Flores de almendro

    Hasta donde me alcanza la memoria, recuerdo el almendro gigante que vive aún frente a las ventanas de la casa de mis padres, la casa en la que yo viví desde mi primer añito hasta que cumplí casi veintiuno y tuvo su primer añito mi primer hijo.  

  Era un ejemplar de almendro gigantesco que crecía en la parcela de la Telefónica, separada de nuestro recinto de juegos por un muro de casi tres metros de altura, lo que imposibilitaba la visión del formidable árbol y de otros frutales que compartían suelo con él. Sin embargo, la terraza de mi casa se asomaba directamente a esa zona de juegos ( que llamábamos "la plazoleta"), y ofrecía  -ofrece aún- una vista frontal de dicha parcela muy por encima aquél muro tan alto que paraba todos los balonazos habidos y por haber, parcela  que más que jardín era un mero aparcamiento de furgonetas del servicio técnico y coches de empleados de la compañía española de teléfonos.

  Toda la chiquillería que creció allí conmigo jugaba en la plazoleta prácticamente todos los días del año que no llovía (que eran muchos: 90 seguidos en verano,otros 20 en Navidad, otros 10 en Semana Santa, y los fines de semana y los lectivos por la tarde, casi todos, porque antes no nos ponían tantos deberes, o no los hacíamos y punto). Jugábamos a TODO en "la plazo", desde fútbol hasta saltar a la comba, pasando por béisbol, rescate, escondite, cartas, churro, muñecas, chapas, saltar la goma, canicas, más fútbol, tenis... A todo.  Pero sólo cuando jugábamos al fútbol o al béisbol ocurría esto tan sorprendente: el balón volaba alto y fuerte por alguna bolea mal calculada o la pelota amarillo chillón surcaba el cielo del improvisado diamante y el equipo que bateaba gritaba con júbilo "home run!! home run!!", aunque apenas sabíamos inglés... Cualquiera de los dos momentos acababan con el partido por unos minutos porque había que ir a la telefónica para rescatar el balón de reglamento o la bola de tenis que habían ido a parar al otro lado del muro.  Era una tarea siempre emocionante, porque el empleado de turno no siempre se encontraba de humor para permitir la intromisión de un par de chiquillos en el recinto en busca de una pelota...Los demás aguardábamos impacientes su regreso como si allí dentro tuvieran que lidiar con un ogro de siete cabezas o algo así, y cuando volvían a "la plazo" con la bola, se producía otro estallido de alegría y felicitaciones. Pero sin duda, lo que más alborozo producía en el grupo era que, al no haber ningún empleado que les abriera la puerta, tuvieran que saltar la valla (¡...!) y lograran así entretenerse en coger algún puñado de ciruelas o de almendras, o cualquier otro trofeo por el estilo, daba igual que el punto de madurez de las frutas estuviera a varios meses de distancia; se les hincaba el diente sin dudarlo, aunque hubiera que escupir de inmediato y hacer todo tipo de aspavientos...

   Una sola vez recuerdo haber tenido la audacia y el acuerdo del grupo para saltar aquella valla, y creo que fue acompañada de mi hermano. Fue entonces cuando pude ver de cerca el tronco del majestuoso almendro cuya copa veía desde casa. Recuerdo que me llamó la atención el diámetro del tronco porque era mucho más grueso que el de los demás árboles del recinto, que a su lado parecían poco más que juncos, pero, la verdad, a esa edad y con la misma adrenalina en sangre que si acabara de realizar mi primer salto de paracaídas, no estaba para  cursilerías como pararme a admirar el árbol de las almendras y dedicarle unos versos... Encontré la pelota que buscaba y salí disparada de allí como si de verdad me persiguiera el ogro de las siete cabezas. ¡¡¡Qué experiencia inolvidable!!!

   Había unas semanas entre  febrero y marzo en las que me daba un gusto enorme mirar por la ventana y ver la copa de aquél almendro totalmente cuajada de flores blancas que hacían creer a cualquiera que había caído la más copiosa de las nevadas del invierno. Era una visión realmente preciosa: tan grande, tan blanco. Lo que realmente me parecía sorprendente y hermoso era  que cada año, aquél árbol era siempre el primero en florecer de todo el barrio; todos los demás seguían dormidos, la savia seguía congelada en algún sitio de las raíces,bajo tierra, y sin embargo, aquél árbol grandote conseguía, no sólo florecer el primero, sino que además lo hacía ¡antes incluso de haber tenido hojas!!!!!!! A mí me parecía que aquello era un milagro de la naturaleza, que sólo ocurría en mi barrio: figúrense, un árbol que tenía flores antes que hojas, cuando todos sabíamos que el ciclo natural indicaba lo contrario...

    Me enamoré de los almendros para siempre.

   Muchos años después, llegó Daniel a mi vida. Comenzamos a salir juntos en Año Nuevo, y nos hicimos novios, amigos y amantes en cuestión de semanas.  Por tanto, las primeras flores que él me regaló fueron flores de almendro, de alguno de los muchos almendros que había por el barrio, y que él escogía y arrancaba delicadamente para mí de alguna rama que tuviera al alcance de su mano.  Siempre eran pequeñas ramitas de no más de un palmo de longitud, pero siempre eran hermosas aunque extremadamente frágiles: los pétalos se caían con sólo mirarlos, pero seguro que le merecía la pena hacerlo sólo por ver la ilusión que me hacía verle llegar con tan efímero obsequio en la mano. Efímero porque ya digo que duraba sano pocos minutos, y efímero porque son muy pocos los días del año en que le puedes regalar a tu amor flores de almendro.  Siempre me quedaba con las ganas de intentar cortar algunas ramas largas de aquellas flores para llevarlas a casa aunque fuera en ambulancia, y ponerlas en agua para disfrutarlas un par de días, pero siempre decidí que serían dos misiones imposibles: una, conseguir una vara de más de 20 ó 30cm, y otra, que sobreviviera en un jarrón más de 2 ó 3 minutos... Sólo conservo uno de aquellos minúsculos ramilletes que guardé de inmediato dentro de mi abultada carpeta camino de clase. Allí dentro se prensó y allí dentro sigue, doy fe.

    Y otros tantos años más tarde, supe de una mujer que se había casado el 6 de febrero, y que tuvo la audacia de lucir como ramo de novia un minimalista y bellísimo conjunto de tres o cuatro largas varas de almendro, aprovechando que su boda tenía lugar en una fecha tan fría pero tan bonita como la de la floración de los almendros, que ese año seguro que se adelantaron una o dos semanas en hacerlo... Soy muy libre de pensar que se dieron prisa en florecer para que el ramo de novia de aquella mujer no tuviera que llegar por encargo desde Madrid, comprado por alguna de sus dos cuñadas de la capital, sin haber podido elegirlo ella misma...Prefirió llevar un original, económico y elegante ramo de flores de almendro en su boda, aunque me consta que no fue una decisión muy aplaudida por algunos familiares... Esa mujer lució el ramo de novia más bonito que yo haya visto nunca, de verdad.

   Esa mujer era mi madre.
   Gracias, mami. Yo sé que lo hiciste para enseñarme que algunas de las decisiones que tomamos son difíciles y arriesgadas, pero conviene mantenerse firme si nuestro corazón nos dice que son acertadas.

sábado, 5 de marzo de 2011

Sobre alimentos afrodisíacos (1ª parte)

   AFRODITA

  En la mitología griega, Afrodita es la diosa del amor, la lujuria, la belleza, la sexualidad y la reproducción. Aunque todos los desconocedores de la historia antigua la conocemos simplemente por "la diosa del amor", conviene aclarar que este amor no tiene un sentido romántico o cristiano, sino puramente físico, lujurioso, sexual.  Afrodita es, por tanto, la diosa del amor erótico.

  Nació esta deidad de la mismísima espuma del mar cuando Crono derrotó a Urano en la Titanomaquia, le cortó los genitales con una hoz, y los arrojó al mar cerca de Pafos, en Chipre. Incluso ya amputado, este miembro viril originó en el oleaje una blanca y espesa espuma de la que surgió una bellísima doncella, ya adulta, que es la que nos ocupa, y que la mitología romana bautizó como Venus. Cualquier representación artística de Afrodita nos muestra una joven tremendamente bella y voluptuosa que tenía además, el don de enamorar perdidamente a cualquier hombre que la mirara a los ojos. Tanta belleza preocupaba a Zeus, quien para evitar disputas entre los dioses, decidió casarla con Hefesto, el feo, malhumorado y severo dios del fuego y la fragua, que tuvo que soportar la infidelidad continuada de su esposa Afrodita, quien prefería regalar su cuerpo a Ares, dios de la guerra, o yacer en noches interminables de amor junto a Adonis...

                                                                      ······

  No hace falta consultar ningún diccionario etimológico para deducir entonces que un alimento "afrodisíaco" será cualquier alimento, ya sea sólido o líquido, que nos aproxime, aunque sea de manera remota y por extraños vericuetos de nuestra imaginación, a la posibilidad de disfrutar de un encuentro sexual.

  Desde el afortunado momento histórico en el que Adán y Eva decidieron probar el fruto prohibido del Árbol del Bien y del Mal y fueron desterrados del Jardín del Edén, para empezar a divertirse de verdad "ahí afuera", la especie humana no ha dejado de preocuparse por disfrutar al máximo de la sexualidad, unida o no al amor espiritual. Por eso ha dedicado buena parte de sus esfuerzos de investigación a encontrar hierbas, mejunjes y pócimas que pudieran ayudar al frágil atributo masculino a mantenerse enhiesto el mayor tiempo posible, así como a aguijonear la libido de las féminas perezosas.  Así pues, desde tiempo inmemorial, los alimentos con propiedades afrodisíacas han gozado del estatus de "imprescindibles" en las cocinas de todos los mortales que no tenemos demasiados problemas de conciencia en lo que a erotismo se refiere.

  Para una persona enamorada un poco de la Química, resulta innegable la credibilidad de todos los estudios científicos que otorgan tal o cual poder a tal o cual sustancia presente en un alimento, pero no puedo negarme a la poética de creer también que el auténtico poder afrodisíaco de un ingrediente está ya presente en la sola idea de comprarlo para prepararlo y/o disfrutarlo en pareja, así como en su precio: cuanto más elevado sea éste, más sugerente nos resultará. Me explico: aunque nos parezcan deliciosos, nada de erótico tienen unos mejillones al vapor de 2,95 €/kg si los comparamos con unas ostras recién abiertas, frescas, húmedas, brillantes y turgentes, a 2,95€/unidad..... Díganme ustedes: ¿cómo podría competir un envase de 2kg de huevas de trucha, con dos escasas cucharaditas de caviar iraní? ¿o qué podría hacer un canapé de paté de campaña frente a una rebanadita de pan de pasas con un exíguo pedacito de foie de canard encima? ¿acaso nos apetece más una botella de vino tinto común o una botella de un caldo por el que hemos pagado una buena suma? Hemos invertido esas cantidades de dinero (imprescindible, eso sí, que se adapten a nuestras posibilidades o perderán su poder estimulante; tampoco queremos pasar toda la velada recordando lo que vamos a tener que trabajar para hacer frente a la deuda); hemos invertido esas cantidades de dinero, decía, pensando, imaginando y deseando un encuentro amoroso de proporciones cósmicas, y éso es lo que le otorga su carga erótica: hemos hecho un esfuerzo económico a cambio de lo que esperamos que resulte un éxito. Sin embargo -no faltaba más-, cosas tan baratas y sencillas (y a menudo difíciles de encontrar) como ver a mi hombre cocinar unos simples espaguetis, o verle ceñirse un delantal y deslizar el cuchillo con delicadeza por la superficie de un jamón, pueden ser suficientemente sugerentes... ¿Cómo podríamos mantener una elevada nota en Erotismo si todos los sobresalientes estuvieran supeditados a un dispendio monetario contínuo?  ¡Sólo faltaba que las grandes noches de amor costaran una fortuna! mi economía familiar no me lo permitiría...

  Según mi opinión, aun a riesgo de que pueda ser equivocada, los alimentos afrodisíacos lo son de verdad, y basan su fama en los resultados: son estimulantes, o hacen segregar endorfinas, o activan la circulación sanguínea, etc, etc. Pero sostengo que la erótica de una comida o una bebida está también en nuestras expectativas cuando la compramos, la elaboramos y la consumimos.

  Mención aparte para el capítulo de los gustos: ni que decir tiene que por muy avalado y elevado que sea el poder afrodisíaco de un ingrediente, no conseguirá nada en nuestra libido si  nos disgusta ingerirlo. Es una cuestión que cae por su propio peso, es indiscutible que si algo nos causa náusea, no nos animárá en absoluto a acometer ninguna empresa erótica. Es indispensable que nos gusten su aspecto, su color, su aroma y su sabor, y lo que encanta a unos puede causar rechazo en otros. De ese modo, y por difícil que me resulte creerlo, habrá por ahí alguna persona que no coma ostras, incluso ningún otro delicioso monstruo marino; habrá quien prefiera comer sesos de cordero en lugar de hígado de pato; habrá quien prefiera un refresco de cola a una copa de vino blanco alemán; habrá quien no entienda qué puede tener de afrodisíaco una sencilla pizza de hongos porcini recién horneada en una trattoria de Volterra...  Cuestión de gustos, ya digo.

  Lo que sí parece una verdad universal, común a todos los tratados de gastronomía erótica, es que todos los alimentos afrodisíacos emanan delicados y sugerentes aromas, ya sean dulzones, especiados, frutales o marinos. Ya sabemos todos de la importancia del sentido del olfato en el erotismo. Leí en mi libro de cabecera ("Afrodita", de Isabel Allende, no podía ser otro) una de las frases más sencillas pero elocuentes de los últimos tiempos: el mal aliento es el anti-afrodisíaco más potente que existe. No lo olvidemos nunca!!
  Y otra cualidad indispensable en todos los alimentos afrodisíacos es su alta digestibilidad. Ningún amante dispuesto a ejercer se puede permitir grandes proezas en el dormitorio si en el comedor ha disfrutado un menú delicioso pero poco digestivo: prueba después de un cocido, o de una fabada, o de un codillo de cerdo, o similares... Seguro que el único objetivo del baile tras el menú pantagruélico de las bodas del pasado era ése: aligerar la digestión de los protagonistas de la fiesta, y garantizar con ello una buena actuación en el recién estrenado escenario marital.  Que se estropee todo por culpa de la ingesta excesiva de alcohol durante dicho baile es otro asunto que merecería todo un blog aparte...¡Cuánto daño le han hecho las barras libres al amor carnal!

  Ustedes háganme caso:   compren alimentos con ilusión, cocinen con alegría, perfumen con moderación su piel y sus guisos, beban sin excesos y hagan el amor SIEMPRE como si fuera la última vez. Todo esto junto sí que es afrodisíaco !!!

lunes, 7 de febrero de 2011

Sé audaz: atrévete a cocinar setas tóxicas (sólo con Rachel)

   AMANITA MUSCARIA

  Esta preciosa seta es un hongo basidiomiceto, del orden Agaricales, y también se la conoce como Matamoscas (por su interacción con los insectos: los paraliza por contacto) o Falsa oronja. Se trata de un vistoso ejemplar que todos hemos contemplado alguna vez, ya sea en cualquier bosque de hayas o de pinos negros, ya sea en cualquiera de esos posters que recordamos colgado de las paredes de la clase en EGB, o de la oficina del Inem, o del aula del Laboratorio en COU, bajo el título "SETAS VENENOSAS EN ESPAÑA". Seguro que la recordáis: la Amanita Muscaria es esa seta con el sombrero rojo brillante salpicado con pequeñas motitas blancas...Todos la reconocemos, todos sabemos desde pequeños que es "de las venenosas".

  Su nivel de toxicidad es mortal por ingestión, el daño lo causa a nivel gástrico, hepático y neurológico. Si cometemos la torpeza de comerla pero estamos de suerte, puede que no nos mate, pero casi con total seguridad nos causará daños irreversibles en el hígado. A dosis muy bajas y deshidratadas, estas setas son, sin embargo, un potente alucinógeno que conseguirá que tengamos un "viaje" de los fuertes, con visiones deformadas de la realidad, alucinaciones, pérdida del equilibrio, espasmos musculares, etc, etc... 

  He leído que los guerreros vikingos obligaban a sus prisioneros a comerlas, y ellos bebían después la orina de aquéllos. De este modo, los primeros sufrían los efectos tóxicos en estómago e hïgado, y ellos disfrutaban el efecto psicotrópico: luchaban como posesos, bailaban como posesos y todo como posesos... Vikingos, you know...

  Pero como en ningún texto termina de quedarme claro cuál es la dosis adecuada para pasar un buen rato (¿de 10 a 15 mg de hongo deshidratado?, ¿unos 50mg de hongo fresco?, quita, quita, prefiero no arriesgarme, ya disfruto de suficiente adrenalina trabajando para quien trabajo...), yo prefiero consumir estas otras Amanitas Muscarias que cultivo, recolecto y preparo en un momentín en mi cocina:

   * 12 huevos de codorniz cocidos (unos 4-5 minutos desde que empiezan a hervir)
   * 6 tomatitos cherry, abiertos a la mitad y vaciados
   * atún en aceite o en escabeche desmigado, que imite un suelo de bosque cubierto de hojas secas
   * unas gotitas de mahonesa para decorar (te recomiendo usar un biberón de cocina o una jeringuilla de las que guardas por ahí para jugar a los médicos...)




  
       Ya sabes que todas las formas redodas y lisas en cocina (huevos cocidos, aceitunas, etc...) se sujetan mejor al plato y no ruedan ni se resbalan, si les cortamos una pequeña loncha en la base que queremos apoyar. Estos huevitos se sujetan muy bien entre las migas de atún, pero si te dan problemas, ya sabes, corta y pega...

                             ¡¡ Feliz viaje !!